La conversación importa tanto como la herramienta.
La inteligencia artificial puede producir texto convincente y aun así equivocarse. Por eso conviene dejar huellas de la decisión docente: qué se pidió, qué se aceptó, qué se corrigió y por qué.
- No copies datos personales del alumnado.
- Verifica nombres, fechas, leyes, cifras y citas con una fuente primaria.
- No presentes una salida automática como evaluación definitiva.
- Ofrece alternativas si el uso de una herramienta no es accesible para todo el grupo.
- Explica a estudiantes y familias cuándo se utilizó una herramienta de IA.
Una buena instrucción no le quita responsabilidad al docente: la hace visible.